Aplicación
Café instantáneo, extractos vegetales, jugos y pulpas, huevo, condimentos y saborizantes. Convertimos un líquido en un polvo con el color, el aroma y la solubilidad que exige su cliente, y fabricamos el equipo que lo hace.
De líquido a polvo en segundos, con control de la temperatura de salida para cuidar color, aroma y solubilidad.
Cada uno tiene su dificultad propia, y es la que define el diseño del equipo.
Concentración del extracto y secado con cuidado del aromático. La densidad aparente y la solubilidad del polvo son lo que mira el comprador.
Productos ricos en azúcares, que se ablandan con el calor. Requieren coadyuvante, control de la temperatura de salida y una cámara pensada para eso.
Yerba, té, hierbas y botánicos: secado a temperatura controlada para no perder principios activos ni color.
Producto sensible desde lo microbiológico: terminación sanitaria, limpieza CIP y trazabilidad del proceso.
Mezclas y bases líquidas llevadas a polvo de granulometría pareja y buena fluidez para el envasado automático.
Productos térmicamente sensibles, donde el tiempo de residencia corto del secado spray juega a favor.
En alimentos, el equipo no se elige por la capacidad sola: se elige por lo que el polvo tiene que ser.
Lo define la temperatura y el tiempo que el producto pasa en caliente. Un aire de entrada más alto produce más rápido, pero puede oscurecer el polvo.
Los volátiles son lo primero que se pierde. Se trabaja con temperatura de salida más baja, atomización fina y encapsulación cuando el producto lo justifica.
Dependen del tamaño y de la forma de la partícula, y esto lo define la atomización: disco o boquilla, y con qué presión.
Condiciona la vida útil y el envase. Se fija con el cliente y se confirma con ensayos sobre muestra real.
Terminación sanitaria en todo lo que toca producto, diseño sin zonas muertas y limpieza CIP integrada a la línea.
Lo determina cuánta agua entra al secador. Por eso, cuando el producto viene diluido, el evaporador es lo que hace rentable la planta.
Con alimentos conviene medir antes de invertir. El camino habitual es éste.
Sí, y es uno de los casos más frecuentes: jugos, pulpas, miel y extractos ricos en azúcares se ablandan con el calor y se pegan a la pared de la cámara. Se resuelve con la combinación correcta de temperatura de salida, diseño de cámara y barrido, y con el coadyuvante adecuado, como maltodextrina. Es un caso donde conviene ensayar antes de definir el equipo.
Parte de los compuestos volátiles se pierde siempre; la diferencia la hace cómo se trabaja. Se baja la temperatura de salida, se ajusta la atomización y, cuando el producto lo justifica, se encapsula el aromático con un soporte. En café y extractos es la definición que decide la calidad del producto final.
Depende del producto y de su higroscopicidad. En la mayoría de los alimentos en polvo se trabaja en valores de un solo dígito, y el número exacto se fija con el cliente porque condiciona la vida útil y el envase. Los ensayos con muestra real son los que lo confirman.
Cuando el producto entra muy diluido, sí: el evaporador retira el agua a una fracción del costo energético del secador, y además permite un secador más chico para la misma producción. En jugos, extractos y café es lo habitual.
Con los datos del producto y de la capacidad buscada le respondemos en menos de 24 horas hábiles, con una primera evaluación técnica y la propuesta de ensayo si corresponde.